
Ecuador decidió abolir las patentes de más de 2.000 medicamentos al considerarlos de interés público.
A partir de ahora, éstos "podrán ser producidos en el país y vendidos sin patentes" y, por tanto, costarán menos y ayudarán a desarrollar la industria local, señaló el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, al anunciar la medida.
La organización que aglutina 14 firmas europeas y estadounidenses afectadas por la decisión –incluyendo Bayer y Pfizer– acató la decisión. Aunque recalcó que las patentes "son una herramienta para lograr equilibrio entre los intereses del (producto) innovador y el interés público".
La lucha sobre patentes no es nueva en América Latina. Hace un par de años, por ejemplo, Brasil provocó un revuelo tras suspender la patente de un medicamento contra el SIDA del gigante farmacéutico estadounidense Merck, sustituyéndolo por otro producto similar más barato producido en India y Tailandia.
Y aunque en Ecuador todo fue amigable, muchos critican la decisión de Correa por crear un grave precedente que, en última instancia, minaría la voluntad de las farmacéuticas para invertir en nuevas medicinas.
Sin embargo, otros denuncian que la medida ecuatoriana no es suficiente, lo que quedaría demostrado por el hecho de que las multinacionales acataron la decisión casi de inmediato.
¿Y usted qué opina?
¿Cree que la decisión de Correa es acertada? ¿Deberían los demás países latinoamericanos imitar a Ecuador?
¿O cree que derogar patentes es peligroso ya que podría provocar que las empresas inviertan menos en nuevos fármacos?
¿Existe alguna posición intermedia?
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